Cada vez que una empresa contrata un proveedor tecnológico, no solo está adquiriendo un software, un servicio o una infraestructura. También está depositando en ese proveedor una parte de su información, de sus procesos y, en muchos casos, de su continuidad operativa.
Cuando un proveedor afirma estar certificado en ISO 27001, como es el caso de Alvic, no está mostrando únicamente un sello de calidad. Está demostrando que la seguridad de la información forma parte de su manera de trabajar y que ha sido evaluada por una entidad independiente conforme a un estándar reconocido internacionalmente.
Pero ¿qué implica realmente esa certificación para sus clientes?
La ISO/IEC 27001 es la norma internacional que establece los requisitos para implantar, mantener y mejorar un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI).
Su objetivo es garantizar que una organización protege adecuadamente la información frente a riesgos como:
La norma no se limita a implantar herramientas tecnológicas. También exige procesos, controles, políticas internas, formación del personal y una mejora continua basada en la gestión del riesgo.
Obtener la certificación ISO 27001 significa que una organización ha superado una auditoría realizada por un organismo acreditado que verifica que sus sistemas de gestión cumplen los requisitos de la norma internacional.
En otras palabras, no basta con afirmar que se trabaja de forma segura. Es necesario demostrarlo mediante evidencias objetivas y someterse periódicamente a auditorías que validan que los procesos continúan siendo eficaces.
Desde el punto de vista de una empresa que busca un proveedor tecnológico, trabajar con una organización certificada supone varias ventajas:
El proveedor dispone de procedimientos definidos para proteger la información de clientes, empleados y colaboradores. La seguridad deja de depender únicamente de las personas y pasa a formar parte de la organización.
Una empresa certificada identifica, evalúa y trata de forma periódica los riesgos relacionados con la información. Esto permite anticiparse a nuevas amenazas y adaptar continuamente las medidas de protección conforme evoluciona el entorno tecnológico.
Las tareas críticas no dependen de la improvisación. Existen procedimientos establecidos para aspectos como:
Todo ello queda documentado y sujeto a revisión continua.
Uno de los aspectos menos visibles, pero más importantes de la ISO 27001, es que implica a toda la organización. La seguridad pasa a formar parte de la cultura empresarial mediante formación y concienciación.
No. Y es importante aclararlo. Ninguna certificación puede garantizar que una empresa sea inmune a un ataque informático. Lo que sí garantiza la ISO 27001 es que la organización dispone de un sistema estructurado para:
La seguridad absoluta no existe, pero sí existen organizaciones mejor preparadas para gestionarla.
En sectores donde la disponibilidad de los sistemas resulta crítica, como las estaciones de servicio, los centros de distribución o la movilidad energética, cualquier incidente puede afectar directamente a la operativa diaria. Un fallo de seguridad puede comprometer:
Cada vez más empresas incorporan la seguridad como un criterio de selección al mismo nivel que el precio, las funcionalidades o el soporte técnico.
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Alvic entiende que la confianza de sus clientes se basa también en la seguridad. Por eso, cuenta con la certificación ISO/IEC 27001, que avala su Sistema de Gestión de Seguridad de la Información, y con la certificación PCI-DSS, que garantiza el cumplimiento de los más altos estándares de seguridad en el tratamiento de datos de pago.
Además, como parte del grupo Total Specific Solutions (TSS), la compañía trabaja bajo un Security Framework común que refuerza sus políticas, controles y procesos de ciberseguridad. Un compromiso integral que permite ofrecer soluciones tecnológicas seguras, fiables y preparadas para afrontar los retos actuales y futuros.